Día del voluntariado

Por Manuel Iturbe Oficina de Voluntarios BBVA

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El viernes uno de Octubre se celebró el día del voluntariado, nuestro día. He buscado definiciones de voluntario y en casi todas aparecen ideas como ganas de ayudar, tener tiempo libre y pasar a la acción de forma altruista y organizada.

Ganas de ayudar: Creo que las tenemos todos, aunque algunos se esfuercen en disimular estas ganas aparentando egoísmo y con excelentes resultados en algunas ocasiones, pero en general podemos decir que casi todos cumplimos el primer requisito para ser voluntarios.

Tiempo libre: Para los prejubilados como yo, esto no tiene mayor mérito, pero también muchos compañeros en activo dedican parte de su escaso tiempo libre al voluntariado. Mi reconocimiento para ellos y una petición a sus jefes: creo que sois lo suficientemente inteligentes para entender que, al margen de la presión de los objetivos y el día a día, se rinde mucho más desde la satisfacción en el empeño del trabajo y el voluntariado da muchas satisfacciones con muy pocas horas de dedicación.

Pasar a la acción: Este último paso puede resultar el más complicado, no sabemos por donde empezar. En nuestro caso este problema está resuelto gracias a la Oficina de Voluntarios de BBVA, así que para los que cumplen los dos primeros requisitos no hay excusas para no ser voluntario. Suscribiros al boletín de la oficina y tendréis la oportunidad de pasar a la acción en campos tan diversos como medio ambiente, educación, apoyo a colectivos socialmente excluidos, etc.

El resultado: Aquí tengo que hablaros de mí, aunque mi historia es muy común entre mis compañeros. Tras pasar toda mi vida profesional en el Grupo BBVA me llegó la hora de la prejubilación, y como siempre he tenido ganas de ayudar e iba a tener tiempo libre, me puse manos a la obra a través de la Oficina de Voluntarios del Grupo (donde ya colaboraba mi mujer). La oficina me ha dado la posibilidad de participar en múltiples actividades:

  • En el campo de la educación, mi preferido, con los cursos de alfabetización informática para inmigrantes o asociaciones de barrio.
  • Trabajar con niños (volver a la escuela no tiene precio) en cursos de prevención del abandono escolar o mas recientemente con el programa Valores de Futuro.
  • También he podido participar en experiencias únicas como Caminos de Libertad, en programas de medio ambiente y en todo lo que me han puesto por delante Joaquín y mis amigos de la Oficina de Voluntarios. Tenemos un excelente canal para empezar, aprovechadlo.

Dar y recibir: Cuando piensas que vas a dar (el pecado de vanidad del voluntario novato), te encuentras que no paras de recibir: amistad de los compañeros, desarrollo de relaciones humanas, aprendizaje, satisfacción personal en todo momento. Ver la cara y reacciones de algunos niños cuando logras interesarlos por el curso, el agradecimiento y ganas de aprender de los colectivos del curso de alfabetización. Recibes lecciones de esfuerzo, solidaridad, compañerismo y afán de superación por todas partes. Y además te pagan con la mejor moneda posible, la sonrisa.

Termino con mi mejor experiencia como voluntario en un descanso en el Camino de Santiago, oyendo expresar a una participante en “Caminos de Libertad” sus sensaciones de libertad. Con su apreciación de los olores, colores, sonidos, vistas, me hizo comprender lo poco que valoramos las cosas importantes cuando las tenemos.  Solo por escucharte esa mañana ha merecido la pena seguir adelante.

HAZTE VOLUNTARIO Y COMPARTE ESTE DÍA