Educación de calidad en sectores de pobreza: la familia juega un rol fundamental

Por Roberto Ordóñez Responsable de Comunicaciones Externas y Responsabilidad Corporativa BBVA Chile

La educación preescolar (0-4 años) en Chile, como en varios países de Latinoamérica,  se encuentra en un proceso acelerado de expansión. Sin embargo, la construcción de nuevos jardines infantiles y salas cuna no garantiza por sí mismo un impacto positivo en el desarrollo de los niños más pequeños, ya que no siempre se resguarda la calidad de los procesos educativos.

Dicho de otra forma, ampliar el acceso, sin mejorar la calidad de los programas de educación probablemente no reportará los beneficios sociales esperados. En sectores de pobreza esto significa –en muchos casos- abortar el sueño de miles de familias de ver crecer a sus hijos con reales posibilidades de desarrollo.

Esta problemática es la que motivó a las empresas del Grupo BBVA en Chile, hace ya cuatro años, a dar vida, en alianza con la Fundación Hogar de Cristo, al programa Niños Adelante, una innovadora iniciativa para asegurar la calidad de la educación de preescolares de las zonas más pobres del país.

En este tiempo he tenido la oportunidad, como uno de los coordinadores de este programa, de apreciar los avances producidos por “Niños Adelante” en los jardines infantiles y salas cuna: ambientes físicos adecuados; mobiliarios y materiales acorde a las necesidades y medios culturales; educadoras capacitadas por equipos técnicos que recorren el país asesorando el trabajo de cada centro educacional y una evaluación permanente.  Y también con exitosos resultados en términos de cobertura e integración social: más de 10.000 niños beneficiados en todo el país, 1.000 educadoras formadas en nuevas metodologías y una comunidad de 25 mil personas involucradas entre preescolares, apoderados y educadores.

Pero, ¿qué es lo que realmente está marcando la diferencia? Un programa de trabajo con familias en el que los apoderados participan del proceso educativo de sus hijos.

Desde un comienzo, intentamos involucrar a los apoderados en “Niños Adelante”, aportándoles información para que pudieran tener una opinión acerca de los temas relevantes del programa; realizamos consultas a las familias para tomar en cuenta sus opiniones y elaboramos, con la asesoría de Unicef, una bolsa con materiales educativos con el objetivo que los apoderados se ayudaran con el proceso educativo de los niños desde sus hogares.

Sin embargo, sentíamos que era necesario formalizar y estrechar aún más la relación con las familias. Por eso, junto a expertos del Hogar de Cristo y de Unicef decidimos dar un nuevo paso en este sentido sobre la base de dos acciones: desarrollar una política de trabajo con las familias e implementar en  cada centro educativo en el que se imparte “Niños Adelante”  una “ludoteca” (biblioteca para niños), que actúa como un centro de préstamos de material educativo y didáctico orientado a potenciar el trabajo colaborativo de los apoderados. Incluso en algunos jardines infantiles se designó a un padre o madre como responsable del funcionamiento de estas “ludotecas”.

Nuestras previsiones son concluir en 2010 la habilitación de las “ludotecas” a nivel país y bajar a terreno en  2011 la política de trabajo con familias, lo que implicará el desarrollo de nuevas acciones de cara a la integración plena de los apoderados en el proceso educativo de los niños, entre ellas talleres de formación continuos, visitas a los hogares, explorar comunidades de aprendizaje, entre otras.

La participación de las empresas del Grupo BBVA en Chile –Banco BBVA Chile, AFP Provida y Forum Servicios Financieros- en este proyecto se enmarca en su Plan de Acción Social que tiene como foco principal fomentar la educación, que es considerada por BBVA como uno de los instrumentos más valiosos para el desarrollo y progreso de las sociedades.